Yo vigilaba los pasos del vampiro, como tantas otras veces. Pero aquella noche de luna llena era diferente. Nunca le había visto tan absorto, tan ensimismado. Sin embargo su instinto animal era muy preciso. Nada escapaba a su atención. Se sentía observado pero, al contrario que en otras ocasiones, le era indiferente o al menos eso me parecía. Bueno, no importa quien soy yo, tan solo quiero contar lo que aconteció aquella noche de calor sofocante, de miradas furtivas y, por qué no, de magia, de criaturas de la noche, de llantos lejanos, de deseos inacabados, de sueños y más sueños.
Desde su mundo virtual, Tay observaba minuciosamente y como buena cazadora, cada movimiento, cada momento, cada paso del vampiro. Quizás vio en sus ojos lo que antaño vio en otro hombre. Estoy seguro de que el vampiro hubiera caído en sus redes. Pero algo atravesó el corazón de Tay. Sintió una gran compasión y… lo dejó marchar.
Pero había otras criaturas esa noche, y que para suerte del vampiro, también estaban de su parte.
Yo conocí al vampiro en un club de jazz. Por aquel entonces mi vida era un auténtico infierno. Mi vida, si es que se le podía llamar vida, no tenía sentido.
Recuerdo que me senté en la barra del bar y pedí una copa. Él me miraba como si me conociera de toda la vida al tiempo que escuchaba a la cantante del grupo que actuaba esa noche. Creo recordar que era una canción que hablaba de una eterna historia de amor, de pasión y desenfreno. Su voz era melodiosa y su nombre “Notananonima”, un tanto peculiar.
Al terminar la canción, se levantó de su silla, me cogió de la mano y me susurró: “Esto también pasará”…y desapareció antes de que pudiera preguntarle quién era.
Ha pasado ya un año de ésto pero parece que fue ayer. Él siempre ha estado ahí, la noche es su feudo; siempre sabe lo que piensas pero nunca te dirá lo que tienes que hacer.
Esa noche la luna parecía que quería hablar con el vampiro, de hecho vi cómo la luz de la luna entraba en su pecho. Debió de ser muy impactante para él porque cayó de rodillas y con voz temblorosa murmuró:
- “El Ahora lo decides tú. Hagas los que hagas, si lo haces convencido estará bien hecho”.
Parecía confundido, creo que deliraba porque siguió murmurando, repitiendo un nombre: “Enigma”.
Pude ver lo que pasó por su mente, pude ver al vampiro besando a una mujer, estrechándola fuertemente entre sus brazos. Ella parecía rendida, inerte, no luchaba.
Amigo mío, recuerda que eres un vampiro. No tienes capacidad para amar. No tienes corazón. Sé de tu lucha eterna, sé del fuego que no te quema. Sé porqué caminas, solitario, por la noche. Buscas en un sueño, eres el soñador soñado, solo hay confusión en tu mente, pero no estás solo, alguien te ilumina con su luna, alguien que te quiere…
Avanzaba hacia aquella silueta de mujer. Lo hacia con decisión, sin titubear, parecía sentir una gran curiosidad...
Los vampiros. Mucho se ha escrito sobre ellos, pero casi todo incierto. Lo cierto es que son seres atormentados, encadenados a un pasado y a unos recuerdos que los mortifican y que les hacen querer escapar de su sueño profundo, de su triste realidad.
Ambos se detuvieron el uno frente al otro y cruzaron unas palabras mientras se miraban con asombro. Pude escuchar como ella le dijo:
- Deja de soñar. Estoy en tu realidad.
- No puedo dejar de soñar. Nada es real.
- Entonces ven conmigo...
- No puede ser, no serías feliz. Mereces alguien mejor, alguien digno de ti. Yo no tengo corazón.
El vampiro miró a la luna y dejó caer una lágrima. Al notar su mejilla húmeda cerró sus ojos y recogió la lágrima con mucho cuidado.
-He de irme.
Ella asintió con la cabeza y entendió que el debía seguir su camino. Quizás todo había sido un sueño. El la miró con ojos de agradecimiento, besó sus mejilla y alzó el vuelo.
Nunca más supe del vampiro. Cuenta la leyenda que aquella noche se dirigió al mar y que allí arrojó la lágrima que portaba, al tiempo que decía:
-Aquí estarás a salvo...ahora... y siempre. Eres única entre diez mil.
Pero ésto sólo es leyenda y ésta es otra historia. Apuesto a que el vampiro aun sigue buscando un sueño, quizás un sueño imposible; tal vez éste no sea el final sino el principio de esta historia.
Dedicado, y a tod@s por igual, a : Marlen, Eva, Aqualung, Luzdeluna, Fuego, Pete, Jose Planas, Duhamel, EstrellaWendy, Triki, Angeles, Anna, Werita, Yeka, Enigma, Tay, Adaleticia, Juana, Estherovich, Sudana, Celeste, Anónimo, y a ti.