Día 1
viernes, 03 de agosto del 2007 a las 10:56
|
Este es mi primer día lejos de todo contacto próximo a tí. Lo vivo con
aceptación, por no decir con resignación. Aunque me sigue llamando la atención
hasta que punto te haces de querer, que yo, con lo sentimental que soy, estoy
feliz por saber que estás de viaje, haciendo algo que quieres y porque te veo
como yo quiero verte, libre. Es una sensación que me llena mucho las horas
muertas, horas en las que estás siempre presente, horas en las que hablo
contigo, de nosotros, de lo cotidiano, de lo mucho que te adoro..., tanto, que
si ambos volviéramos a nacer me pasaría todo el tiempo buscándote y no pararía
hasta encontrarte.
Siento el vértigo del amor en una noche tibia que me
embriaga hasta la extenuación; mis manos, brazos, mis piernas y mis labios
tiemblan cuando mi corazón, henchido por el gozo, grita, susurra y grita tu
nombre. Y no quiero escapar de esa sensación, quiero estar siempre disponible,
por que tú, mi princesa, eres dueña de mi amor, de mi alma, de mis labios... y a
tí te debo la vida, la vida que me enseñas a cada momento, a cada paso, esa vida
que tan rápido pasa contigo, fugaz pero intensa y siempre coloreada por tu
blanca sonrisa.
Hoy has atravesado el Estrecho, hoy eres la Reina de África,
pero también eres la princesa de mi corazón.
|
||
|
|

