Día 11 y final
lunes, 13 de agosto del 2007 a las 13:29
Hoy ya es el último día que te escribo. Aún te quedan dos o a lo sumo tres
días de tu viaje pero he decidido no escribirte más porque lo que deseo es
hablarte al oído. Ha sido maravilloso mandarte todas estas letras los días que
has estado fuera, pero ya no puedo seguir porque es tal el ansia de verte que mi
mente se ve incapaz de ordenar las ideas y seguir el ritmo de mi corazón.
Te he querido día a día, noche a noche, a pesar de que no estabas aquí. La
distancia no ha sido el olvido sino la esperanza, quizás una fiel consejera que
me ha hecho verte de una forma más serena en ocasiones y de una forma
alocadamente pasional en otras. Muchos sentimientos y todos relacionados con el
amor que siento por tí y aunque ya no te escriba más me doy por
satisfecho.
Creo no haber escrito nada en vano. Además, eres ese tipo de personas que
se lo merecen todo. Es posible que me haya dejado algo, seguro que sí, pero nos
vamos a ver muy pronto y seguro que solo me van a bastar tus besos para
recordarme lo que no te haya dicho.
Por mi parte sabes que ahora empiezo un arduo trabajo de reflexión que va a
implicar el que me tenga que emplear a fondo. Mi vida ha cambiado y he de estar
a la altura. No puedo permitirme el lujo de desaprovechar esta gran oportunidad.
También voy a tener más tiempo para quererte y eso me emociona enormemente.
Vivir contigo el presente va a ser sensacional y mágico a la vez porque
verdaderamente tú mereces la pena y porque, ya sabes, eres única entre diez
mil.
Nos vemos pronto, princesa.

