Ego
Cada texto que escribo, cada frase, cada palabra y cada punto o cada coma están vigilados por la caprichosa y veleidosa mirada de mi ego. Vivo preso en su cárcel de cristal y caigo en su trampa a cada momento. Lo conozco, pero el conocimiento solo no modifica la conducta, por ello me da donde mas duele y lo peor es que yo también infrinjo daño a otros seres. Aquí es peor dar que recibir, porque mi yo verdadero puede controlar ese daño que recibe pero no puede medir el daño que mi ego causa, daño que siempre recae en las personas que más quiero...y me duele, me duele hasta el aliento porque cuando quiero rectificar ya es tarde. Y me duele porque no vivo. Mi mente se embota y busca salidas que no existen, busca milagros que no llegan, busca la paz que no tiene...
A veces pienso en dejar de escribir, pero este ego, al que me cuesta engañar, siempre está vigilante, como un carcelero fiel. No hay tregua. No hay normas que no sean las suyas. Todo lo ve, todo lo oye, y lo que no le gusta lo tapa, lo verdadero, lo real, lo que carece de finalidad es despreciado. ¡Sólo deseo, sólo saber, sólo tener! sólo aspira a eso...y duele.
Hoy sé, que si no consigo acallar mi ego, me daré por vencido y haré voto de silencio de forma indefinida, porque la humildad, la honestidad, la verdadera modestia, la claridad, no han de pasar de largo mientras mi verdadero yo crea en ellas. Por eso hoy miro hacia dentro, miro más allá de mi ombligo y te veo, asustado, acorralado, descubierto. No va a haber piedad contigo, no te voy a dejar respirar ni un minuto más, volverás al lugar de donde nunca debiste salir, dejarás de dañar, dejarás de soñar, llevarás mi cadena y mi condena, tus trampas serán desmontadas, tus daños serán reparados, tus posesiones serán destruidas, tendrás que someterte y lo harás sin violencia, lo harás mediante la compasión.
Se que ahora también me estás empujando a escribir ésto; ésto también eres tú, pero esta trampa también me la conozco y mi corazón ya no se altera ni se inmuta ante tu falsa indefensión. En este mi corazón no existe la venganza, ni la crítica, pero sabe de justicia, la justicia del amor, por eso ya no te va a dar más alas. Mi corazón recibirá todo lo que venga o tenga que venir con mirada limpia, no esperará, aceptará, dejará que cada cual recorra su camino, no interferirá, no aconsejará, no dirá lo que es bueno o malo para los demás, no será más importante que nadie, no estará por encima de nadie, no se creerá con derecho a...
"Mi libertad termina donde empieza la de los demás", así es y así va a ser, por siempre. Y esta pesada carga, que ahora curva mi alma, caerá donde no haga daño, caerá en tierra yerma, donde no crece ni la hierba.
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