Me arrepiento, pero no me sirve
Ayer dejé de hacer lo que más deseaba hacer en un precioso instante de lucidez y hoy me arrepiento de la oportunidad perdida, de algo que ya no voy a vivir, de ese instante, de esas palabras, de esas sonrisas y de esas caricias que eran de ayer. Vivimos pensando en el futuro y añorando lo que pudo ser en el pasado y no fue. El presente se convierte en pasado en un instante y entonces surge el arrepentimiento, la sensación melancólica de haber perdido algo hermoso, de haberlo tenido en nuestras manos y haberlo dejado escapar. Pero arrepentirse no sirve de nada, si no se aprende de la oportunidad perdida. Podemos engañarnos y decirnos que no volverá a pasar, algunos lo conseguirán y otros no, algunos se pasaran el tiempo lamentandose y otros actuarán. Y vosotros/as... ¿Qué hariais?
- Deja tu comentario (11)

