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Aún te sigo queriendo

por Craven
sábado, 03 de noviembre del 2007 a las 21:59
guardado en

He intentado olvidarte, solo Dios lo sabe,

pero no puedo y ya no tengo fuerzas

para seguir luchando con el olvido.

Te sigo amando como el primer día

y voy a la deriva mientras los días pasan,

queriéndote en secreto, en  mi soledad…

porque solo la luna y el mar lo saben,

la luna llena y el mar bravío,

solo ellos saben de mi amor por ti,

un amor que no espera nada,

una amor que nada quiere pero que no olvida

que fuiste la vida misma, la que entró en mi corazón,

la que me dio la gran satisfacción de saber

que el amor existe y tiene nombre de mujer

y cara de princesa.

Aprendí de ti a amar, a amarte sin piedad,

a acariciar la vida en todo su esplendor,

porque la vida eras tú y te encontré,

tan cerca y tan lejos como estabas

aquel día que te expresé mi amor.

Hoy solo me quedan los recuerdos,

recuerdos que llevo conmigo como un tesoro;

noche y día, día y noche me hacen ver

que algo quedó inacabado entre tu y yo,

pero el saber que eres feliz ahora

me guía para procurar mantenerme al margen,

en silencio, aguantándome las lagrimas cuando te veo,

mordiéndome la lengua para no decirte

que... aún te sigo queriendo.

 

Se fue tu dulce mirada

por Craven
jueves, 01 de noviembre del 2007 a las 21:54
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Se fue tu dulce mirada,

en silencio y despacio,

como el rocío de la madrugada;

se fue teñida del azul del mar

entre olas de espuma rabiosa.

Se fue y lloré aquel día desconsolado,

como lloraba el mar que un día te acarició,

como lloraba la luna que una noche nos vió.

Se fue y lloré y me pregunté por qué,

mas no hubo respuesta, solo sé,

que se fue tu dulce mirada,

en silencio y despacio,

como el rocío de la madrugada.

 

En el umbral de mi locura

por Craven
jueves, 25 de octubre del 2007 a las 20:44
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En el umbral de mi locura

te encontré aquel día;

mis labios temblaban

cuando te dije que te quería,

y mi corazón inquieto

de felicidad rebosante,

ávido de tu respuesta moría.

Y cayeron  los días

como las hojas del Otoño,

y acaricié tus manos

acaricié tu piel,

bebí de tus labios,

supe del amor,

renací,

viví,

te amé…

y como un loco enamorado,

en el umbral de mi locura

aquella noche soñé que me querías.

Hubo un cielo

por Craven
jueves, 18 de octubre del 2007 a las 23:16
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Hubo un cielo que entró en mi corazón.

Hubo un mar y una manos que acariciaron tu piel,

lágrimas felices bañaron tus pies,           

madrugadas que fueron testigos de un amor,

lunas llenas que supieron de ti y de mi.

Corazones palpitantes, noches inquietantes,

besos de miel y rocío, caricias de la brisa de tus manos,

caricias de mis manos enfebrecidas.

Hubo un cielo que entró en mi corazón

y alli quedó prendido para siempre, aunque tú... ya no estés

Día 11 y final

por Craven
lunes, 13 de agosto del 2007 a las 13:29
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Hoy ya es el último día que te escribo. Aún te quedan dos o a lo sumo tres días de tu viaje pero he decidido no escribirte más porque lo que deseo es hablarte al oído. Ha sido maravilloso mandarte todas estas letras los días que has estado fuera, pero ya no puedo seguir porque es tal el ansia de verte que mi mente se ve incapaz de ordenar las ideas y seguir el ritmo de mi corazón.
Te he querido día a día, noche a noche, a pesar de que no estabas aquí. La distancia no ha sido el olvido sino la esperanza, quizás una fiel consejera que me ha hecho verte de una forma más serena en ocasiones y de una forma alocadamente pasional en otras. Muchos sentimientos y todos relacionados con el amor que siento por tí y aunque ya no te escriba más me doy por satisfecho.
Creo no haber escrito nada en vano. Además, eres ese tipo de personas que se lo merecen todo. Es posible que me haya dejado algo, seguro que sí, pero nos vamos a ver muy pronto y seguro que solo me van a bastar tus besos para recordarme lo que no te haya dicho.
Por mi parte sabes que ahora empiezo un arduo trabajo de reflexión que va a implicar el que me tenga que emplear a fondo. Mi vida ha cambiado y he de estar a la altura. No puedo permitirme el lujo de desaprovechar esta gran oportunidad. También voy a tener más tiempo para quererte y eso me emociona enormemente. Vivir contigo el presente va a ser sensacional y mágico a la vez porque verdaderamente tú mereces la pena y porque, ya sabes, eres única entre diez mil.
 
Nos vemos pronto, princesa.

Día 10

por Craven
domingo, 12 de agosto del 2007 a las 20:27
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  También yo cuento los días que faltan para verte y los cuento desde el primer día, con paciencia pero con cierta ansiedad de que llegue ese día tan deseado y te tenga entre mis brazos. Ya me lo imagino: “ya estoy aquí, ¡ven a por mí!”. Entonces mi corazón ya no me pedirá permiso, latirá más fuerte y más rápido, te buscará y te encontrará. Y allí estarás tú, con tu preciosa sonrisa y con tus brazos abiertos esperando un abrazo, un beso, una mirada… y  te abrazaré y te besaré una y mil veces y a mí se me trabará la lengua intentando decirte lo mucho que te he echado de menos, lo mucho que te quiero y lo mucho que he deseado que llegara este momento…y habrá un silencio…y unas miradas tiernas…será un momento mágico, ya no será ese sueño que me empeño en tener todas las noches antes de dormirme, será real, tan real como tú, mi princesa, la dueña de mi corazón, la que tanto me ha dado, la que estuvo siempre ahí…

    Si afortunado he sido con tu ausencia porque he aprendido aun más, si cabe, a quererte, afortunado voy a ser con tu anhelada presencia porque otra vez sentiré tu corazón y volveré a redescubrirte, a verte sonreír y a escuchar tantas cosas que tienes que contarme y a contarte tantas cosas que tengo que decirte…

También yo cuento los días que faltan para verte y los cuento desde el primer día.

Un beso, princesa. 

 

 

                                                                                                                  

Día 9

por Craven
sábado, 11 de agosto del 2007 a las 11:48
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Al final estoy aprendiendo a ser paciente gracias a tu ausencia por el viaje. Ser paciente es algo que siempre me ha traido de cabeza, ¿pero cómo se puede ser paciente en el amor?, pensaba yo. Ahora veo que es posible y hasta recomendable. El amor no es impaciencia, entre otras cosas que no es; creo que esa cualidad, la paciencia, es algo intrínseco del amor que hace que éste sea más natural y sobre todo mejor vivido, mejor sentido. Así que estoy aprendiendo, estoy en ello.
Pero donde peor me defiendo es con el ego. Demasiado ego aun. Necesito desechar todas sus exigencias, toda su avidez y borrar todo rastro que me impide ser humilde, menos engreido...
 
Hoy tan solo quería darte unas pinceladas de por donde voy y a dónde quiero ir. Lo que está muy claro para mí es que quiero ir hacia ti limpio de corazón porque no hay otra forma de estar contigo y esa es la que yo quiero.
 
Un beso
   

Día 8

por Craven
viernes, 10 de agosto del 2007 a las 18:31
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    Te envío una poesía, ya sabes, de esas que se me ocurren de prisa y corriendo pero que tú me inspiras tan dulcemente:

 “En tus labios planté un huerto

  de sentimientos puros y aguerridos,

  déjame que de vez en cuando recolecte

  aquellos que tú des por perdidos.

 

   En tu corazón ví crecer una flor

  de pétalos rojos aterciopelados

  y que recibía todo el fragor

  de unos besos inusitados.

 

   De tu alma escuché el murmullo

   de un riachuelo embravecido,

   a el fui a beber con orgullo

   y calmé mi sed agradecido.

 

    Si aquel huerto que planté,

   aquella flor que vi crecer,

   aquel murmullo que escuché,

   fue tan solo un rumor, al parecer,

   sácame de este sueño porque sé

   que sólo contigo puedo ser

   y sólo a ti te puedo querer”.

 
“No quiero de ti lo que te cueste”. Nunca se me olvida esa frase tuya, ese sentir… Todo lo que te doy no me cuesta nada dártelo porque lo hago con el corazón y así es como quiero que sea y siga siendo, porque darte y darme a ti es maravilloso. Y ahora te doy miles de besos y te regalo mi presente, este momento de felicidad, un momento para soñar, un momento para vivir, un momento para sentir…el cielo, la luz…el mar.

 Me arriesgo a despedirme con un “siempre tuyo”. Sé que la palabra “siempre” es algo incierta, pero “siempre también es ahora” y ahora te estoy queriendo como nunca.

 

 

 

  

 

 

                                                                                                                  

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